El Stadio Olimpico fue el escenario de una victoria trabajada para AS Roma, que superó a Sassuolo por 2 – 0 en un partido correspondiente a la Serie A. El marcador se decidió en el tramo final, pero el guion general reflejó el control de los romanos: iniciativa, volumen de llegadas y paciencia hasta encontrar el golpe definitivo. La figura fue Matías Soulé, decisivo con participación directa en los dos goles, en un encuentro donde Roma impuso su ritmo de principio a fin.
Análisis de la Primera Mitad
El partido arrancó con Roma intentando mandar desde la posesión y la presión alta, obligando a Sassuolo a replegar y defender cerca de su área. Aun así, el primer tiempo no se tradujo en goles: los locales acumularon aproximaciones y centros laterales, pero se encontraron con una zaga visitante ordenada y con un ritmo de partido intermitente por las disputas en el medio.
Un momento importante de la primera mitad fue el contratiempo físico en ataque: Evan Ferguson no pudo continuar y fue reemplazado alrededor del minuto 39, entrando Stephan El Shaarawy para dar continuidad a la amenaza ofensiva. Además, Roma llegó a celebrar una acción que parecía penalti, pero la jugada quedó invalidada por posición adelantada en el origen, manteniendo el 0–0 hasta el descanso. Con la sensación de dominio local, el partido quedaba abierto a un desenlace de detalles.
Narrativa de la Segunda Mitad
Tras el descanso, Roma mantuvo la misma línea: control territorial, circulación y búsqueda constante de espacios. Sassuolo trató de sostenerse con trabajo defensivo y salidas puntuales, pero le costó enlazar posesiones largas y generar peligro sostenido.
La resistencia visitante cedió en el minuto 76. En una acción elaborada por la derecha, Zeki Çelik habilitó a Soulé, y el argentino puso un centro preciso para que Manu Koné definiera de cabeza y abriera el marcador. El golpe fue inmediato: apenas tres minutos después, Roma amplió la ventaja. Soulé atacó el espacio y finalizó la jugada para el 2–0, en una acción en la que la asistencia correspondió a Daniele Ghilardi, con un inteligente “velo” de El Shaarawy que ayudó a limpiar la línea de pase. Con el 2–0, Roma gestionó el cierre sin sobresaltos y Sassuolo no encontró herramientas para volver al partido.
Análisis Estadístico
Los números refuerzan la lectura del encuentro. Roma terminó con 26 disparos frente a 5 de Sassuolo, y 6 tiros a puerta contra 3. La posesión también fue claramente favorable a los locales (64%–36%), lo que se reflejó en la continuidad del asedio y en la dificultad del visitante para sostener la pelota.
En acciones a balón parado, Roma también llevó la iniciativa: 5 córners a 2. El partido tuvo intensidad física, con un volumen de faltas similar (15 para Roma y 16 para Sassuolo), pero el diferencial real estuvo en la producción ofensiva: Roma generó mucho más y encontró efectividad en el tramo decisivo.
Actuaciones Individuales
Matías Soulé fue el hombre clave: dio la asistencia del 1–0 y marcó el 2–0, participando directamente en el desenlace del partido. Manu Koné, además de su gol, aportó presencia y timing para atacar el área en el momento adecuado. El Shaarawy, entrando desde el banquillo, aportó movilidad y lectura táctica, siendo influyente en la acción del segundo gol.
En Sassuolo, el portero Arijanet Murić sostuvo al equipo durante buena parte del partido: con 6 tiros a puerta recibidos y dos goles encajados, su lectura final deja varias intervenciones que evitaron un marcador más amplio.
Significado del Partido y Conclusión
Este 2–0 refuerza a Roma en su pelea por posiciones europeas, especialmente por la manera en que resolvió un partido que exigía paciencia y claridad en los últimos metros. Para Sassuolo, el encuentro deja una señal de alerta: competir defensivamente no fue suficiente sin amenaza real con balón, y el equipo terminó cediendo ante el volumen y la persistencia local.
En la dinámica de la temporada, Roma sale fortalecida por su control y por la capacidad de decidir en momentos críticos; Sassuolo, en cambio, necesitará elevar su producción ofensiva si pretende sostener aspiraciones más altas en la tabla.





