Arsenal y Victor Osimhen: ¿una apuesta arriesgada?
Arsenal ha mantenido conversaciones con Galatasaray por Victor Osimhen, según adelantó The Telegraph. Un movimiento tan llamativo como discutible para el vigente campeón de Inglaterra.
El delantero nigeriano lleva más de una década en el radar del club londinense. En 2015, cuando deslumbraba en el Mundial sub-17, el Arsenal intentó ficharlo. El propio Osimhen lo reconoció entonces: “Sí, Arsenal es un buen equipo para jóvenes, pero Wolfsburg es el mejor club para mí”. Eligió Alemania y el tren de Londres pareció pasar de largo.
Ese tren ha vuelto.
Tras su paso por Wolfsburg, Lille y Napoli, Osimhen recaló en Galatasaray, donde no ha dejado de ser vinculado con la Premier League y, en particular, con el Arsenal. Ahora, con 27 años, el salto que nunca llegó podría estar otra vez sobre la mesa. Los campeones de Türkiye y de Inglaterra ya han hablado. Eso es lo único seguro.
Lo que nadie aclara aún es quién levantó primero el teléfono ni qué cifra podría sentar a negociar a un club que pagó unos 86 millones de dólares (75 millones de euros) por el nigeriano hace apenas un año.
Osimhen, por su parte, no se ha apresurado a cerrar la puerta.
“Veremos qué viene después”
En pleno torbellino de rumores, el delantero fue preguntado esta semana por un posible adiós a Estambul. Le habría bastado una frase tajante para enfriar la historia. No la dio.
“Siempre hay rumores durante las ventanas de fichajes”, advirtió. “Voy a centrarme en mi trabajo. Estoy centrado en mi trabajo. Veremos y pensaremos qué viene después”.
Contrato hasta 2029, condición de gran estrella y un rendimiento demoledor: 61 goles en 75 partidos con Galatasaray en dos temporadas. El líder absoluto del campeón turco, el hombre que sostiene el ataque a orillas del Bósforo.
Las cifras son potentes. Su energía, contagiosa. Sus vídeos, puro espectáculo. Pero en el norte de Londres ya conocen ese tipo de espejismo.
El precedente que incomoda: Gyökeres
Un ‘9’ físico, dominante, con un registro goleador impresionante… lejos de las cinco grandes ligas europeas. La descripción encaja con Osimhen, pero también con Viktor Gyökeres antes de aterrizar en Londres.
El sueco llegó al Arsenal tras arrasar con Sporting CP y se encontró con un muro. En su primera temporada, pese a firmar 21 goles entre todas las competiciones, no logró ni un solo tanto en jugada contra equipos del top-6 de la Premier League. Ni uno.
La realidad fue tozuda: la mayoría de defensas del campeonato inglés están preparados para lidiar con un ariete poderoso acostumbrado a correr al espacio. En Inglaterra, ese espacio se reduce. Y la ventaja se evapora.
Gyökeres, al menos, tuvo continuidad y convirtió penaltis contra rivales de menor entidad. Con Osimhen aparece una duda más grave: su cuerpo.
Un goleador… de cristal
El historial médico del nigeriano es un aviso. En las últimas seis temporadas se ha perdido 82 partidos por diversas lesiones. Más de 13 encuentros por curso. Para un club que ya vive pendiente del parte médico de sus atacantes, la apuesta suena temeraria.
Arsenal arrastra suficientes interrogantes físicos en la zona ofensiva como para añadir otro delantero carísimo y frágil. Por muy seductor que sea su perfil sobre el papel, el riesgo es evidente.
Y ahí surge otra cuestión de fondo: ¿necesita realmente Mikel Arteta otro ‘9’ de referencia?
Lo que pide Arteta… y lo que realmente falta
El técnico ha sido claro en el diagnóstico general. El campeón no puede conformarse.
“La ambición del club es grande”, explicó esta semana. “Queremos mejorar la plantilla, queremos evolucionarla, y para lograrlo hemos detectado algunas áreas que se pueden reforzar. Eso es lo que intentamos hacer”.
Sobre el césped, sin embargo, ya dispone de Gyökeres y Kai Havertz como opciones para el centro del ataque, con Mikel Merino capaz de actuar como solución de emergencia en esa zona. No es ahí donde el equipo se queda más corto.
La carencia apunta a otra banda del tablero: el costado izquierdo. El club busca un fichaje de primer nivel que eleve el listón en la posición de Gabriel Martinelli, cuyo futuro no está garantizado.
Vinícius Júnior se ha caído de la lista de opciones realistas, pero el mercado ofrece alternativas. Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain, podría salir por un precio elevado. Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, aporta algo todavía más tentador: puede jugar pegado a la banda y también por dentro.
Ahí encaja mejor la idea de Arteta: pocos jugadores mejoran su once inicial, pero los que lo hagan deben marcar diferencias inmediatas.
Y esa es la pregunta que sobrevuela el Emirates cada vez que aparece el nombre de Victor Osimhen: ¿de verdad pertenece a ese grupo tan reducido?




