Ángel Di María defiende a Lionel Messi y Scaloni tras el Mundial 2026
Ángel Di María no se resigna a un fútbol sin Lionel Messi. Ni siquiera después de un Mundial 2026 que dejó a Argentina rota por dentro y a su capitán al borde de los 40 años. Para él, el final todavía no llegó.
La escena es Rosario, no una gran final. Tras la derrota 2-1 de Rosario Central ante Belgrano, Di María habló con la naturalidad de quien ya no tiene nada que demostrar, pero sí mucho que defender: la vigencia de su amigo de toda la vida.
“Leo tiene que seguir mientras él quiera”, soltó el ex jugador de Real Madrid y PSG, sin rodeos. No fue una frase de cortesía. Fue una declaración de principios. “Creo que puede continuar muchos años más. Con 39 años demostró que es uno de los mejores y que puede seguir siendo uno de los mejores de la historia. No tiene techo, no hay nada más para él”.
El mensaje llega en un momento incómodo para la selección. Leandro Paredes ya había contado que Messi vivió la final del Mundial 2026 como su despedida de la Albiceleste. Sonó a punto final. Di María, en cambio, se aferra a la idea de que, si Messi quiere, siempre habrá un siguiente capítulo.
Scaloni, pieza intocable
Di María no solo miró al 10. También apuntó al banco. Para él, el futuro de Argentina pasa, inevitablemente, por la continuidad de Lionel Scaloni.
“Scaloni es el líder de la selección, ojalá que se quede por el bien de todos”, remarcó. No lo dijo como un cumplido institucional, sino como alguien que conoce por dentro la estructura que sostiene a un campeón del mundo.
Los números respaldan esa convicción: bajo el mando de Scaloni, Argentina levantó el Mundial, dos Copa América y la Finalissima. Un ciclo que cambió la historia reciente del fútbol argentino y que, en opinión de Di María, todavía tiene recorrido.
“Está haciendo una buena generación de chicos que están apareciendo ahora, y cada granito de arena suma. Ojalá que se quede; es decisión de él. Scaloni, mejor que nadie, sabe lo que quiere, pero obviamente, como argentino, me gustaría que siga”, insistió.
No hay medias tintas en su análisis: para Di María, el entrenador es el eje del recambio, el puente entre la era de Messi y Di María y la camada que ya pide lugar en el equipo.
Un grupo que ya es leyenda
El rosarino también se permitió mirar hacia atrás. No solo al golpe del último Mundial, sino al camino que los llevó hasta la cima antes de la caída.
“Ellos se merecen más que aplausos por todo lo que consiguieron y siguieron consiguiendo”, afirmó, todavía hablando en presente de un grupo que ya se metió en la historia grande. “Ganar a Inglaterra fue la culminación de todo eso. Para mí, el Mundial terminó ahí, y le dimos al país la alegría más grande, y eso es lo más lindo para todos”.
En esas palabras hay algo más que nostalgia. Hay una certeza: pase lo que pase de aquí en adelante, este ciclo ya quedó grabado entre los gigantes del fútbol. El resto, lo que venga, será añadido.
Sufrimiento, orgullo y un final abierto
Di María también contó cómo vivió desde afuera el Mundial 2026, ya sin la camiseta argentina puesta, pero con el corazón atado a cada pelota dividida.
“Lo sufrí en cada partido, pero al final sacaron la fuerza de adentro y eso fue lo que llevó a las victorias”, explicó. Sabía de qué hablaba: esa resiliencia fue la marca registrada de este grupo desde la Copa América que rompió la sequía.
Después llegó la última frase, la que resume la crudeza de este deporte: “Las finales son finales; a veces se ganan, a veces no. Esta vez no nos tocó, pero creo que los chicos dejaron bien arriba a la selección”.
Ahí está el punto. No hay consuelo fácil, no hay épica forzada. Hay dolor, sí, pero también una convicción férrea: Argentina sigue en pie. Y mientras Di María defienda que Messi todavía tiene cuerda y que Scaloni debe seguir al mando, la gran pregunta queda flotando en el aire: ¿de verdad terminó la era de Messi en la selección o todavía falta un último acto?



