Andoni Iraola y su misión en Liverpool: mejorar las jugadas a balón parado
Andoni Iraola ya ha puesto nombres y apellidos a su primera gran misión en Liverpool: arreglar a balón parado lo que la temporada pasada se convirtió en una grieta demasiado visible. Y lo hará rodeado de un cuerpo técnico que conoce de memoria… y otro que, admite, tuvo la fortuna de heredar en Bournemouth.
El técnico vasco, que debutará al frente de Liverpool el sábado en un amistoso de pretemporada ante Sunderland en Nashville, ha trasladado buena parte de su núcleo de confianza a Anfield. Tommy Elphick, aficionado de Liverpool desde niño, y Shaun Cooper se incorporan como entrenadores del primer equipo. Pablo de la Torre, su mano derecha desde hace años, llega como asistente. Alejandro Rosalen asume la preparación de porteros tras cinco temporadas en Napoli.
Un círculo de confianza para aterrizar en Anfield
Iraola no oculta el peso que tiene ese entorno cercano en su forma de trabajar. Con Pablo de la Torre comparte banquillo desde su primera experiencia en AEK Larnaca y después en Rayo Vallecano. Sabe qué le va a decir antes de que abra la boca. Y eso, en un vestuario nuevo y de máxima exigencia, vale oro.
“Para mí era importante que vinieran conmigo”, explicó el entrenador, subrayando que De la Torre, oficialmente preparado como preparador físico, es en realidad mucho más que eso. Es su asistente, su extensión en el césped y en el vestuario. Alguien con quien comparte idea de juego, códigos y automatismos desde hace años.
En paralelo, Iraola destaca la suerte que tuvo cuando aterrizó en Bournemouth. Su plan inicial pasaba por contar con Iñigo Pérez, su asistente en Rayo Vallecano, pero el técnico navarro se quedó sin permiso de trabajo. El golpe, admite, acabó convirtiéndose en una oportunidad inesperada.
El legado de Bournemouth que ahora se viste de rojo
Sin Iñigo Pérez, en Bournemouth aparecieron dos figuras clave: Tommy Elphick y Shaun Cooper. Tanto impacto tuvieron que Iraola nunca sintió la necesidad de buscar otro asistente. Ahora ambos dan el salto con él a Liverpool.
Elphick, con experiencia en Aston Villa, Bournemouth, Brighton y Huddersfield, y Cooper se convirtieron en sus guías dentro del fútbol inglés. Le ayudaron a entender la cultura del vestuario, la mentalidad del jugador británico, las rutinas de entrenamiento, incluso esos pequeños matices que en España se viven de otra forma.
Con ellos, Iraola ganó algo más que dos ayudantes: ganó un puente directo con el grupo. “Pueden estar en una posición más cercana a los jugadores”, subraya. Conocen la liga, conocen el idioma del vestuario y, en muchos casos, comparten generación con los futbolistas. Él mismo reconoce, medio en broma, medio en serio, que algunos ni siquiera sabían que había sido jugador profesional.
Mientras tanto, el camino de Iñigo Pérez tomó otro rumbo: hoy entrena a Villarreal. Iraola no descarta que sus trayectorias vuelvan a cruzarse en la Champions League. Un guiño competitivo que dice mucho del nivel de exigencia con el que aterriza en Anfield.
La herida a balón parado
Entre los muchos frentes que esperan a Iraola en su primer curso en Liverpool, uno sobresale por encima del resto: las jugadas de estrategia. La estadística es clara y contundente. La temporada pasada, solo Bournemouth (26), Crystal Palace (25) y Leeds (24) encajaron más goles a balón parado que Liverpool, que recibió 23 tantos de este tipo en el último año de Arne Slot, un curso en el que, pese a todo, el club se proclamó campeón de liga.
Para un entrenador que cuida los detalles defensivos y la agresividad en las áreas, ese dato es una alarma encendida. Y la respuesta ya tiene estructura.
Tommy Elphick se encargará de las acciones defensivas: córners, faltas laterales, segundas jugadas. Su misión será blindar el área propia, ajustar marcas, sincronizar movimientos y, sobre todo, cambiar la sensación de vulnerabilidad que acompañó al equipo en muchas fases del curso pasado.
Shaun Cooper, por su parte, asumirá el lado creativo: las acciones ofensivas. Diseñar movimientos, variantes, engaños, automatismos. Convertir los balones parados en un arma y no en un simple trámite. En una Premier League en la que los detalles deciden títulos, cada córner y cada falta cercana al área rival cuentan.
Un analista clave y un reto inmediato
A ese engranaje se suma Lewis Mahoney, analista de jugadas a balón parado que ya formaba parte del club y que firmó una buena segunda mitad de temporada. Iraola lo ha integrado en el núcleo duro de trabajo en esta parcela. No llega para borrar lo anterior, sino para potenciar lo que ya funcionó y corregir lo que costó puntos.
El plan está claro: roles definidos, responsabilidades repartidas y una obsesión compartida por transformar un punto débil en una fortaleza. No se trata solo de recibir menos goles. Se trata de mandar en las áreas.
El nuevo Liverpool de Andoni Iraola empieza por ahí: por las esquinas del campo, por las faltas colgadas, por los detalles que separan a un campeón sólido de un campeón vulnerable. La pretemporada arranca en Nashville. La verdadera medida de este proyecto se verá cuando el balón parado deje de ser un problema y empiece a ser una amenaza.



