Andoni Iraola y el futuro del Liverpool: Kelleher y Collins en la mira
Andoni Iraola apenas ha tenido tiempo de sentarse en su despacho en el AXA Training Centre y ya tiene dosieres apilados sobre la mesa. Entre todos, uno manda: la portería. Otro le pisa los talones: el centro de la defensa. Y en ambos casos aparece el mismo club como posible proveedor: Brentford.
El técnico vasco firmó el jueves por dos años tras el despido de Arne Slot y hereda un escenario delicado bajo palos. Alisson Becker sigue siendo el guardián de Anfield, pero su nombre lleva semanas girando en el carrusel de rumores, con Juventus empujando fuerte desde Italia. Liverpool activó hace meses la opción para extender su contrato hasta final de la próxima temporada, y en el club siempre han querido que el brasileño continúe. Desde Brasil se asegura que el portero ha decidido resistir el cortejo de la Serie A y quedarse al menos un año más.
Si Alisson se queda, la ecuación cambia para todos.
La situación salpica de lleno a Giorgi Mamardashvili. El internacional georgiano, con 20 apariciones esta campaña, ha visto cómo su entorno lo mueve en el mercado: hay versiones que apuntan a que sus representantes lo han ofrecido cedido a varios equipos italianos. El efecto dominó, si se desencadena, podría llegar de nuevo hasta un viejo conocido de la casa: Caoimhin Kelleher.
El irlandés salió hace un año rumbo a Brentford por 12,5 millones de libras en busca de lo que en Liverpool no tenía: minutos de verdad. En Londres los ha tenido y los ha aprovechado. Temporada sobresaliente, actuaciones de peso y la sensación de que el salto fue un acierto rotundo. Se marchó con seis grandes títulos en su mochila, pero con la etiqueta de suplente eterno. Hoy, su cartel es otro.
Andy Townsend, excentrocampista de la República de Irlanda, Chelsea y Aston Villa, lo ve con claridad: Kelleher ya está para algo más grande que Brentford. Su análisis no deja lugar a dudas. Lo define como un guardameta “muy fiable”, alguien que ha crecido hasta el punto de poder llamar la atención de clubes de la parte alta. Llega incluso a comparar: el actual portero de Chelsea, Robert Sánchez, “ni se acerca” al nivel del irlandés, a su juicio.
Para Townsend, el techo de Kelleher no está en un equipo de media tabla. Habla abiertamente de Liverpool, de Chelsea, de Newcastle. De un portero que ya es número uno indiscutible con su selección y que no está dispuesto a dar un paso atrás. No quiere volver a un rol secundario, no quiere otra vez 10 o 15 partidos al año. Ese capítulo ya lo vivió en Anfield.
Ahí aparece el dilema para Iraola y para el club. Si Alisson termina saliendo, el nombre de Kelleher encaja como un guante: lo conocen, ha respondido siempre que se le ha exigido y llega en plena madurez competitiva. Si el brasileño se queda, convencer al irlandés para regresar como suplente parece otro tipo de negociación, mucho más complicada. El talento está, la predisposición a volver a la sombra, no tanto.
Mientras el debate en la portería se cuece a fuego lento, hay otro frente que exige soluciones inmediatas: el centro de la zaga. Virgil van Dijk y Joe Gomez son, a día de hoy, las únicas opciones senior de Iraola en el eje defensivo tras la marcha de Ibrahima Konaté. Detrás de ellos, solo promesas y muchas incógnitas.
Jeremy Jacquet y Giovanni Leoni generan ilusión en el club, pero ambos regresan de lesiones graves. No están para cargar con la responsabilidad desde el primer día. Por eso, los focos se desplazan hacia un nombre que también viste la camiseta de Brentford: Nathan Collins.
Townsend, en declaraciones a OLBG, no se anduvo con rodeos al valorar al capitán de la República de Irlanda. “Ha hecho un gran trabajo”, subrayó. Incluso apuntó que habría sido un encaje perfecto para Tottenham antes de que el club londinense cerrara la llegada de Marcos Senesi desde Bournemouth. Collins ya se ha curtido en la Premier, se ha asentado en Londres y ha limado defectos.
Hace año y medio, el central acumulaba errores groseros. Ahora, según el propio Townsend, ha limpiado buena parte de esos fallos. Sigue siendo alto, rápido, con buen pie, pero ha añadido algo que le faltaba: dureza. Menos concesiones, más colmillo en el duelo individual. Un defensa más sólido, con una pizca de crueldad competitiva que antes no tenía.
Ese salto le coloca en el escaparate. Townsend cree que está preparado para subir un peldaño, para demostrar que puede rendir en un contexto con más exigencia, más presión y más objetivos. Liverpool encaja en ese perfil, aunque ahí entra en juego otro factor: el precio. Brentford sabe lo que tiene y no regalará a su capitán. La gran duda es si los de Anfield estarán dispuestos a pagar lo que el club londinense exija.
Iraola, mientras tanto, observa el tablero. Un portero que podría volver a casa si se abre el hueco adecuado. Un central que ofrece físico, proyección y carácter para apuntalar una defensa en transición. Dos posibles soluciones en el mismo vestuario rival.
El verano apenas ha empezado y ya asoma una pregunta de fondo: ¿apostará el nuevo Liverpool por viejos conocidos y valores emergentes de la Premier para construir su siguiente versión, o buscará sus pilares lejos de Inglaterra?



