El partido en el Bernabéu se inclinó hacia un control matizado de Real Madrid más que hacia un dominio aplastante. Con un 56% de posesión frente al 44% de Benfica, el equipo de Álvaro Arbeloa llevó la iniciativa con balón, apoyado en 568 pases y un 90% de acierto, frente a los 440 pases y 86% de precisión del conjunto de José Mourinho. Sin embargo, el dato de expected_goals refleja una historia distinta: Benfica generó 1.98 xG por solo 1.11 de Real Madrid, señal de que los portugueses encontraron espacios más claros a pesar de tener menos balón. Madrid controló el ritmo y las zonas de circulación; Benfica, los momentos de amenaza profunda.
Eficiencia ofensiva
En volumen, el partido fue relativamente equilibrado: 14 tiros totales de Real Madrid contra 12 de Benfica. Los blancos conectaron 4 tiros a puerta y los lisboetas también 4, lo que indica un duelo parejo en cuanto a finalización directa. No obstante, el reparto de tiros dentro del área (10 de Madrid por 8 de Benfica) sugiere un plan local de llegar con acumulación en zona de remate, aprovechando el 4-4-2 con dos puntas (Gonzalo García y Vinícius Júnior) y llegadas desde segunda línea de Fede Valverde y Arda Güler.
Benfica, desde su 4-2-3-1, compensó la menor posesión con ataques más punzantes: los 1.98 xG y 7 saques de esquina (por solo 4 de Madrid) muestran una apuesta por transiciones y por cargar el área en acciones a balón parado. La ligera desventaja en tiros (12 vs 14) contrasta con la superioridad en calidad de ocasiones, lo que indica que sus llegadas fueron menos frecuentes pero más claras. Real Madrid, en cambio, presentó cierta falta de filo: 14 tiros para apenas 1.11 xG describe más volumen que claridad, apoyado en ataques posicionales prolongados pero con dificultades para desordenar del todo el bloque rival.
Disciplina defensiva e intensidad
En el plano defensivo, el partido tuvo una intensidad notable pero no descontrolada. Real Madrid cometió 16 faltas frente a las 10 de Benfica, reflejando una estrategia más agresiva para cortar las transiciones lusas y protegerse ante la amenaza de Rafa Silva y Vangelis Pavlidis. Ambos equipos vieron 2 tarjetas amarillas, lo que habla de un encuentro físico pero relativamente bien gestionado.
En portería, Thibaut Courtois registró 4 paradas, el doble que Anatoliy Trubin (2), coherente con los 1.98 xG de Benfica y la necesidad de intervenciones clave del guardameta blanco. Aun así, el dato de goals_prevented en ambos casos (-1) sugiere que ninguno de los dos porteros superó lo esperado estadísticamente. Los 5 tiros bloqueados de Benfica contra 4 de Madrid indican un trabajo defensivo portugués muy activo dentro del área, intentando compensar la menor posesión con un bloque que se hundía y protegía el carril central.
Conclusión
En última instancia, la victoria de Real Madrid se explica por una combinación de control territorial (56% de posesión, 568 pases al 90%) y mejor gestión de los momentos clave, pese a generar menos calidad de ocasión que Benfica (1.11 xG vs 1.98). La eficacia puntual madridista terminó imponiéndose a la mayor peligrosidad estadística del equipo de Mourinho.





