En el Estadio Mendizorrotza, Alaves y Osasuna firmaron un 2-2 en la jornada 30 de La Liga, en un partido de alta tensión táctica y emocional. El encuentro estuvo marcado por la temprana expulsión de Asier Osambela antes del inicio efectivo (roja por protesta a -5') y por un intercambio de golpes donde la eficacia y la gestión de los momentos pesaron más que la posesión. Osasuna, con 10 durante todo el choque, se apoyó en su estructura 4-2-3-1 y en la pegada de sus laterales y de Ante Budimir, mientras que el 4-4-2 de Quique Sánchez Flores generó volumen ofensivo (18 tiros, xG 2.04) y acabó rescatando el punto con un penalti de Lucas Boyé en el 90', confirmado por un chequeo VAR previo en el área rival a los 89'.
Secuencia de goles y registro disciplinario
El choque arrancó condicionado por la disciplina: en el minuto -5', Asier Osambela vio la tarjeta roja directa por “Argument”, dejando a Osasuna con uno menos desde antes del pitido inicial. Pese a ello, el conjunto navarro golpeó primero: en el 4', Valentin Rosier apareció como sorpresa ofensiva y marcó el 0-1 con un “Normal Goal”, adelantando a Osasuna en inferioridad numérica.
La tensión siguió creciendo. En el 16', el propio Valentin Rosier fue amonestado por “Foul”, reflejando la agresividad con la que Osasuna trató de compensar la inferioridad. Al 41', se produjeron dos amarillas simultáneas: Antonio Blanco vio tarjeta por “Foul” para Alaves, y Jon Moncayola fue amonestado por “Handball” en Osasuna, síntoma de un mediocampo muy disputado.
Alaves encontró premio a su insistencia en el 44': Toni Martínez firmó el 1-1 con un “Normal Goal” tras asistencia de Antonio Blanco, equilibrando el marcador justo antes del descanso.
En la segunda mitad, los cambios alteraron el guion. Osasuna recuperó ventaja en el 80' gracias a un penalti transformado por Ante Budimir (2-1 para los visitantes). Poco después, el tramo final se volvió caótico: en el 87' fue amonestado Flavien Boyomo por “Foul”. En el 89', se produjo una revisión VAR (“Penalty confirmed”) en el área de Osasuna sobre Toni Martínez, que desembocó en la pena máxima para Alaves. Tras una cascada de protestas, Ángel Pérez (Alaves) vio amarilla por “Argument” en el 90+4', mientras que Iker Muñoz fue igualmente amonestado por “Argument” para Osasuna. Entre medias, Alejandro Catena había recibido amarilla por “Foul” en el 90'. Finalmente, en el 90', Lucas Boyé convirtió el penalti (2-2), cerrando el marcador.
En total, Osasuna acumuló 1 roja (Osambela) y 5 amarillas (Rosier, Moncayola, Boyomo, Iker Muñoz, Catena), mientras que Alaves vio 2 amarillas (Blanco, Ángel Pérez).
Análisis táctico y de personal
Alaves se organizó en un 4-4-2 muy claro: Antonio Sivera bajo palos; línea de cuatro con Jonny Otto y Youssef Enriquez Lekhedim en los laterales, Nahuel Tenaglia y Victor Parada como pareja central; doble pivote con Antonio Blanco y Pablo Ibáñez, flanqueados por Ángel Pérez y Jon Guridi; y arriba, Toni Martínez junto a Ibrahim Diabaté. Este dispositivo buscó constantemente superioridades por fuera y llegadas al área, reflejadas en los 13 tiros dentro del área y 18 en total.
Osasuna, con Alessio Lisci fiel al 4-2-3-1, alineó a Sergio Herrera en portería; defensa con Valentin Rosier y Javi Galán en los costados, Alejandro Catena y Flavien Boyomo como centrales; doble pivote Jon Moncayola–Lucas Torró; línea de tres mediapuntas con Rubén García, Aimar Oroz y Kike Barja, y Ante Budimir como referencia. La expulsión previa de Asier Osambela obligó a un esfuerzo físico y táctico extra: el 4-2-3-1 se convirtió por momentos en un 4-4-1 en fase defensiva, con Budimir muy aislado pero letal cuando Osasuna logró conectar con él, como en la acción del penalti.
En portería, Antonio Sivera realizó 3 paradas, mientras que Sergio Herrera se fue hasta 5 intervenciones. Ninguno de los dos equipos registró goles evitados según el dato de “goals_prevented” (0 para ambos), lo que indica que el marcador estuvo bastante alineado con la calidad de las ocasiones (xG 2.04 para Alaves y 1.3 para Osasuna). La diferencia en “Goalkeeper Saves” subraya que, pese a la inferioridad numérica, Osasuna obligó menos a Sivera que Alaves a Herrera, pero con llegadas de mayor precisión.
El plan de Quique Sánchez Flores se ajustó en el 46', con dos cambios simultáneos: Carles Aleñá (IN) entró por Jon Guridi (OUT), añadiendo más criterio interior, y Abderrahman Rebbach (IN) sustituyó a Youssef Enriquez Lekhedim (OUT), buscando desborde desde posiciones más adelantadas. Más tarde, en el 73', Ander Guevara (IN) reemplazó a Ibrahim Diabaté (OUT), transformando el dibujo hacia un 4-2-3-1 o 4-3-3 híbrido, con más peso en la circulación y menos en el juego directo. En el 81', Lucas Boyé (IN) entró por Pablo Ibáñez (OUT), pasando a un doble ‘9’ con Toni Martínez o a una referencia clara con Boyé como ejecutor del área, algo que se vio recompensado con el penalti del 2-2.
Osasuna también ajustó: en el 60', Victor Muñoz (IN) reemplazó a Kike Barja (OUT), refrescando la banda. En el 77', triple ventana: Raúl García de Haro (IN) entró por Aimar Oroz (OUT), Abel Bretones (IN) por Rubén García (OUT) e Iker Muñoz (IN) por Lucas Torró (OUT), reconfigurando el equipo hacia un bloque más físico y directo para sostener la ventaja. En el 85', Jorge Herrando (IN) sustituyó a Ante Budimir (OUT), reforzando la línea defensiva para proteger el 2-1, aunque finalmente no lograron cerrar el partido.
La estadística de faltas (7 de Alaves por 17 de Osasuna) y el reparto de tarjetas muestran a un Osasuna muy agresivo, obligado a cortar transiciones y a proteger el carril central ante el creciente peso de Aleñá y Guevara. Alaves, con 7 saques de esquina frente a solo 1 de Osasuna, volcó el juego sobre el área navarra, especialmente tras la entrada de Boyé, explotando centros laterales y segundas jugadas.
Veredicto estadístico
El 2-2 final se sostiene en los datos avanzados. Alaves generó más volumen (18 tiros, 6 a puerta, xG 2.04) y más presencia territorial (13 disparos en el área, 7 córners), mientras que Osasuna, con solo 8 tiros y 5 a puerta, se apoyó en la eficiencia y en la calidad de sus pocas llegadas (xG 1.3). La posesión favoreció ligeramente a Osasuna (52% frente a 48%), con más pases totales (422 vs 372) y mejor precisión (82% vs 81%), pero el contexto de jugar con 10 desde el inicio matiza este dominio: el balón fue, en buena medida, una herramienta defensiva para enfriar el partido.
En disciplina, el desequilibrio es claro: 2 amarillas para Alaves frente a 5 amarillas y 1 roja para Osasuna, lo que refleja un esfuerzo constante del conjunto navarro por frenar el ritmo rival. En portería, Sergio Herrera (5 paradas) sostuvo a Osasuna en los peores tramos, mientras que Antonio Sivera (3 paradas) vivió un partido de menor volumen pero alta exigencia puntual, especialmente en la acción del penalti encajado.
En términos globales, Alaves puede sentir que hizo méritos estadísticos para ganar, pero la capacidad de Osasuna para competir en inferioridad y golpear en momentos clave justifica un reparto de puntos que, a la luz de los datos, resulta equilibrado.





