En una tarde marcada por el control y la eficacia, el AC Milan se impuso a Verona por 3–0 en el Stadio Giuseppe Meazza, logrando así su décima victoria de la temporada en la Serie A. La actuación de los rossoneri combinó paciencia en la construcción y contundencia en los momentos clave, respaldada por una producción ofensiva notable: un xG de 2.43 frente a 0.39 de los visitantes. El resultado refuerza la candidatura del Milan en la zona alta y deja a Verona con pocas respuestas en una noche cuesta arriba.
Análisis de la Primera Mitad
El encuentro arrancó con un Milan intenso, dispuesto a dominar sin desordenarse, y con Verona intentando resistir con un bloque compacto. Con un planteamiento de 3-5-2, los locales buscaron progresar por fuera y cargar el área con llegadas escalonadas, pero durante muchos minutos chocaron contra una defensa cerrada. Aun así, la presión constante fue inclinando el partido: Verona se vio obligado a multiplicar esfuerzos defensivos y a cortar el ritmo con faltas.
La acción que marcó el tramo final del primer tiempo llegó en el 43’, cuando Moatasem Al-Musrati vio la amarilla tras una entrada a destiempo. Poco después, el Milan encontró el premio: Christian Pulisic abrió el marcador en el 45+1’, culminando una acción nacida de balón parado y aprovechando la ventaja ganada en el área. El 1–0, además de justo por el empuje local, supuso un golpe psicológico para un Verona que había sobrevivido con dificultades hasta ese momento.
Narrativa de la Segunda Mitad
El segundo tiempo comenzó con un giro inmediato. Verona introdujo cambios para ganar energía y profundidad, pero el Milan no tardó en ampliar la ventaja: Christopher Nkunku convirtió un penalti en el 48’ tras provocar la falta en el área, mostrando sangre fría desde los once metros. Apenas cinco minutos después, en el 53’, el francés volvió a aparecer para firmar el 3–0, rematando desde muy cerca y dejando el partido prácticamente sentenciado.
A partir de ahí, los rossoneri administraron el resultado con madurez, alternando posesiones largas con ataques más verticales cuando se abrían espacios. Verona trató de reaccionar con ajustes y mayor agresividad, pero su falta de claridad ofensiva fue evidente. El Milan se mantuvo sólido atrás y Mike Maignan tuvo que intervenir en un par de acciones para preservar el cero, en un tramo donde los visitantes insistieron más por orgullo que por verdadera amenaza sostenida.
Profundización Estadística
Los números finales explican bien la dinámica del duelo. El Milan terminó con 52.2% de posesión y 11 tiros totales (5 a puerta), mientras que Verona cerró con 9 remates y solo 1 a portería. En la circulación, los rossoneri firmaron 359 pases completados de 426 (84.3%), por 329 de 393 del Verona, una diferencia sutil en precisión pero clara en la intención: el Milan convirtió su control en ocasiones de mayor calidad.
El partido también dejó un contraste disciplinario: Verona acabó con 15 faltas y una amarilla, reflejo de la presión defensiva a la que se vio sometido durante amplios tramos. Con el marcador a favor, el Milan redujo riesgos y gestionó el ritmo sin necesidad de acumular faltas ni conceder transiciones peligrosas.
Rendimiento Individual
Christian Pulisic volvió a ser decisivo, abriendo un partido que había exigido paciencia y precisión en los últimos metros. Nkunku, con su doblete, fue el gran protagonista de la segunda mitad, atacando el área con instinto y resolviendo con autoridad cuando el encuentro lo demandó. En la retaguardia, la solidez colectiva y el liderazgo de la línea defensiva permitieron sostener la portería a cero sin sobresaltos mayores, con Maignan aportando seguridad cuando Verona logró aproximarse.
En el conjunto visitante, la frustración fue creciendo con el paso de los minutos. Al-Musrati simbolizó esa tensión con la amarilla antes del descanso, y aunque Verona intentó mover piezas para cambiar el guion, nunca encontró continuidad ni precisión para castigar al Milan.
Significado del Partido y Conclusión
Con esta victoria, el AC Milan se mantiene en la pelea por la parte más alta de la tabla, situado en el segundo lugar con 35 puntos, mientras que Verona continúa en zona de descenso, 18º con 12 puntos. El 3–0 confirma la capacidad del Milan para resolver partidos cerrados y, sobre todo, para castigar con rapidez cuando el rival se desordena.
De cara al futuro, los rossoneri salen fortalecidos por un triunfo completo en juego y gestión. Verona, en cambio, necesita soluciones urgentes: mejorar su producción ofensiva y reducir los errores que, ante equipos de este nivel, se convierten en goles y partidos fuera de alcance.





